lunes, 9 de mayo de 2011

Locura Internacional

Por Tania González L.
(1)   “Miedo en Grandes Lagos”
Es la apuesta fotográfica realizada el 2006 por el fotoperiodista gallego José Manuel Cendón Docampo (1974), donde reúne una serie de 41 imágenes tomadas en hospitales psiquiátricos de la región africana, lugares como Ruanda, Burundi, Uganda, República Democrática del Congo Tanzania y Kenya.
El intento por capturar la locura y mostrar las consecuencias de la guerra, llevó al fotógrafo a retratar pacientes, en la mayoría de los casos, antiguos soldados y personas traumatizadas por la Guerra del Congo.
Por medio de su trabajo, los espectadores logran oler el miedo de uno de los sucesos más sanguinarios de la historia luego de la II Guerra Mundial, pues junto con ser un trabajo periodístico testimonial con un reconocimiento de propósitos sociales que exigen el cumplimiento de la manifestación de paz, justicia y libertad. Además, la composición estética de la fotografía y su sentido metafórico ayudan a dar pulcramente un reflejo de angustia.
Por último, la obra de Cendón fue galardonada con tres prestigiosos premios de fotografía: el World Press Photo 2007, ]el Pictures of the Year y el Leica Oskar Barnack.
Es admirable como el artista logra congregar en una misma fotografía emociones, argumentos, crítica y belleza sin perder de vista su objetivo principal de impresión en el espectador.
Llama la atención su interés y publicación de la “locura negra” ya que a las personas de ese color de piel se les acentúan más los rasgos faciales, en especial los grandes ojos desorbitados hacen un contraste notorio (negro y blanco) y transparentan claramente la perturbación  mental que se aloja en el interior de ellos.
Asimismo, no son casuales los momentos críticos y significativos que captura la cámara fotográfica ni los efectos de movimiento y profundidad de campo que se utilizan en ese minuto, porque al parecer todo es intencionado. José Cendón en su secuencia de fotos agota la crudeza  y el dolor, no se logra establecer categorías entre una u otra representación ya que todas remiten a lo mismo de distinta manera.
Sin embargo, es sorprendente como a pesar de lo insistente de las imágenes, el fotógrafo consigue invitar al espectador a continuar viendo más, dejándolo congelado, todo por medio del ágil juego persuasivo que las herramientas técnicas y artísticas de la obra ejercen sobre él.
Los colores oscuros, las distancias y enfoques del fotógrafo con el fotografiado, la iluminación  y la disposición de los elementos no hacen otra cosa que poner en evidencia la intuición del fotoperiodista.
Cabe poner en relieve 5 de sus imágenes como ejemplo de lo anteriormente expuesto:
                                   
Retrato: expresa miedo y asombro de un personaje que con la mirada enfrenta la cámara pero al mismo tiempo cubre la mitad de su rostro con una manta. Da la impresión de estar frente a lo que esconden las sombras, pues la iluminación manifiesta sólo aquello dotado de expresión como lo son los ojos y la posición del cuerpo.
                                     
Una imagen vibrada con un sentido definido. Las ataduras y la desesperación se revuelven en una agitada acción de control. Son muchos contra uno que solamente lucha por ser libre.
                                      
Los colores camuflan las ataduras de un hombre encadenado que agoniza de dolor. Una desequilibrada exageración de una condición represiva, aparentan teatralmente un montaje cuando se trata de una realidad.
                                        
¿ Qué hace un hombre entre cuatro paredes si no más que perderse en las profundidades de sus pensamientos? En esta fotografía tan similar a una pintura, la oscuridad oculta la desnudez de un hombre condenado a ser esclavo de la tenebrosa corriente de su conciencia.
La mirada introspectiva y el cuerpo encorvado revelan el peso de la soledad.
                                          
Un retrato verdaderamente magnífico de representación de la locura.     Es un ser ilimitado, fuera de sí, capaz de hacer cualquier cosa. La impotencia de unos ojos desorbitados que desean despejarse pero son impedidos por una débil capa que nubla la realidad.
©Jose Cendon
http://www.worldpressphoto.org/movies/index.php?moviename=13CENDON.swf


(2) “Enfermos mentales del Pilgrim State Hospital”
Es una de las obras menos reconocidas del foto reportero alemán-americano, Alfred Eisenstaedt (1998-1995), quien suele recordarse por su famosa foto The Kiss (1945) que representa la victoria o por las imágenes de celebridades que tuvo oportunidad de fotografiar en su trabajo para la revista LIFE.
Sin duda estamos frente a un trabajo fotográfico que escapa al acostumbrado perfil del fotógrafo. Retratos, celebraciones y situaciones sociales se contrastan con un documentalismo más serio que  muestra  la vida cotidiana de los enfermos mentales en el Hospital de Pilgrim.
El fotógrafo recoge el tratamiento terapéutico, las emociones y  expresiones de la década de 1930 en que las terapias siquiátricas estaban comenzando a ser estudiadas y en muchas oportunidades se experimentaban con enfermos.
Las fotografías de época realizadas por el fotógrafo están magníficamente logradas pues el recurso estilístico de  blanco y negro en la fotografía junto con las acciones periódicas y apariencia de las personas retratadas crean atmósfera de memoria.
Se reconoce un estilo periodístico, objetivo y distante para con la escena.
Nos hallamos con un fotógrafo testigo que no se implica en la escena ni tampoco perturba el acontecimiento.
No obstante, denuncia un estado de conformidad por parte de los enfermos con su básico e insuficiente tratamiento de salud mental.
Las imágenes no revelan estados críticos o perturbadores de los enfermos ni tampoco su condición demencial pura, sino más bien un total control médico por sobre ellos.
Así es posible rescatar 4 fotos que ha pesar de no manifestar la locura en su máxima expresión, no dejan de ser impactantes:
                                         
Navegando plácidamente en el mar de la conciencia se olvida la falta de movilidad corporal. Una muchacha sumergida en la pileta de la sanación,  sin poder escapar.
                                          
Obligatoriamente ya no se puede hacer nada solo, incluso las cosas esenciales como comer , deben ser con ayuda de otros. Las apretadas camisas de fuerza paralizan al sujeto y lo único que se mantiene activo es la mente y los sentidos. Esta fotografía es la fiel representación de un enfermo. La enfermera muy bien vestida y serena se encarga de un ser prisionero de su mente.
                                           
Un loco que se cree rey. Esta es una de las imágenes que más refleja la locura. Cuando la  realidad ya no es la misma de todos y resulta fácil  introducirse en el papel de otro, de pronto, la imitación toma matices verdaderos en la mente de quien se desconoce a sí mismo.
                                         
Una fotografía de película de terror. La juventud atada mira con recelo la realidad desde la ventana. Los barrotes la vedan y al mismo tiempo la vuelven temible.
La perspectiva contrapicado de la fotografía y la focalización mutua de la cámara con la retratada crean dinámicamente el efecto de que cualquier espectador se sienta observado.
http://todo-fotografia.blogspot.com/2010/11/la-locura-retratada-por-alfred.html


(3) “Atrapados: Enfermedad mental en las prisiones de Estados Unidos”
Jenn Ackerman a modo de denuncia en un reportaje de Prison Phothography, por medio de sus fotografías, pone al descubierto la crisis de salud mental en Estados Unidos, pero no bajo cualquier contexto, sino que en la prisión.
La retirada continua de fondos de salud mental ha convertido las cárceles y prisiones en los EE.UU. en los establecimientos de salud mental por defecto.
Un informe de 2006 por el Departamento de Justicia de EE.UU. muestra que el número de estadounidenses con enfermedades mentales recluidos en cárceles de la nación y las cárceles es desproporcionadamente alta. Casi 555.000 personas con enfermedades mentales están en la cárcel mientras que menos de 55.000 están siendo tratados en hospitales de salud mental designados.
Los prisioneros están atrapados por el sistema carcelario sin tener un lugar donde ir.
Con el fin de mostrar el resultado de esta lucha, el fotógrafo fue dentro de la Unidad de Tratamiento Psiquiátrico Penitenciario, la mayor instalación de tratamiento en Kentucky.
Mientras que la cárcel no es el mejor sitio para los enfermos mentales. En el Estado de Kentucky existe un programa que se está adaptando para satisfacer las necesidades de esta población creciente en el sistema penitenciario pues se estima que casi el 25 por ciento de todos los presos de Kentucky están afectados por un problema grave de salud mental como la esquizofrenia y el trastorno bipolar.
De este modo Jenn Ackerman se encuentra con distintos casos que no duda en retratar para su investigación, el efecto blanco y negro de las fotografías juega un papel testimonial y a la vez simbólico de la oscuridad de la prisión :
                                      
Es un peligro para la sociedad y sabe muy bien lo que significan sus actos. El papel ordena la cabeza dentro de tanto desorden.
                                       
 El cuerpo y el nombre han perdido su valor, cuando se les reconoce como un número conflictivo.

                                      
Sólo esperan una salida… Esta fotografía expresa la locura en un estado conflictivo, desesperado y exaltado. Todas las emociones que desencadenan trastornos mentales.
                                     
En un cubículo se oculta un ser oscuro que no debería estar afuera, pero menos hundirse en el silencio… El fotógrafo en esta imagen logra dar cuenta del encierro, la perspectiva le favorece para mostrar el pequeño espacio en que este sujeto parece no estar.
                                    
La foto nos revela al hombre como condenado por su ser.
http://ackermangruber.com/trapped/photo-galleries/c-wing/

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